José Antonio Abella Mardones (Burgos, 3 de enero de 1956 – Madrid, 5 de julio de 2024) compaginó durante casi cuatro décadas su trabajo como médico rural con la escultura y la literatura, dedicando por completo sus últimos años a la creación literaria.
En 1992 publica su primera novela, Yuda (3ª ed. 2014), a la que siguieron La esfera de humo (1995), Crónicas de Umbroso (2001, 2ª ed. México, 2002), La tierra leve (2006), La sonrisa robada (2013), El hombre pez (2017, 2ª ed. 2018), Trampas de niebla (2018), La llanura celeste (2019, 2ª ed. 2024), Aquel mar que nunca vimos (2020, 8ª ed. 2025), Agnus diaboli (2022), El corazón del cíclope (2023) y Cáncer Imperátor (2024). En 2025 se han publicado de forma póstuma Todas las muchachas serán tuyas y Santa Selma, su penúltima novela. En 2027 verá la luz la última de sus obras en prosa: Dos novelas cortas, dos relatos largos.
Es autor de los ensayos La realidad posible: hacia un compromiso del arte (1992) y Covatelo, el escultor clandestino (2002), escrito en memoria de Lorenzo Coullaut-Valera Terroba (1944-2002).
En el volumen Unas pocas palabras verdaderas (2010) está recogida la mayor parte de sus cuentos y relatos, tres de los cuales obtuvieron los premios Emiliano Barral (2002), Encarna León (2005) y Hucha de Oro (2008).
En 2014 recibió el prestigioso Premio de la Crítica de Castilla y León por su novela La sonrisa robada. Con El corazón del cíclope ganó en 2023 el LXX Premio de Novela Ateneo-Ciudad de Valladolid.
Su estrecha vinculación con la ciudad del Acueducto, en la que residió desde 1987 hasta su fallecimiento, ha quedado plasmada en Segovia, ecología y paisaje (1993), obra de la que fue coordinador y coautor, en Balcón de la mirada: una propuesta de itinerarios en torno a Segovia (2003), guía ilustrada por Mariano Carabias, y en Segovia, vuelo de agua (2012), proyecto en el que participó junto con otros escritores y artistas de la ciudad. Durante dos décadas fue miembro de la Tertulia de los martes, foro literario segoviano que mantuvo su actividad ininterrumpidamente desde enero de 1983 hasta diciembre de 2012.
En 2010 puso en marcha la pequeña editorial Isla del Náufrago, que dirigió hasta junio de 2017. La experiencia como editor le sirvió para preparar la cuidadísima edición facsimilar de Escritos de vida (2018), los trece cuadernillos realizados por Antonio Benaiges y sus alumnos entre 1935 y 1936 (el primero de ellos, desaparecido, fue recreado íntegramente por Abella).
Dentro del ámbito escultórico, sus obras más conocidas son el Monumento a la Trashumancia —situado junto a una de las principales vías de entrada a la ciudad de Segovia— y el Diablillo constructor del Acueducto, que —a raíz de la absurda polémica suscitada por un grupo ultraconservador católico— acaparó la atención de algunos de los principales medios de comunicación nacionales [enlace a la noticia en El País, La Vanguardia, ABC…] e internacionales [BBC, Le Monde, CNN, New York Times…]. Entre las esculturas más destacadas del catálogo artístico de Abella también figuran sus Puertas de la ausencia, el Homenaje a las generaciones precedentes y su Bosque herido, ubicadas, respectivamente, en las localidades segovianas de Valdevacas y Muñoveros, así como en el campus universitario "María Zambrano" de Segovia.
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